Red de Facilitadores de La Bolina: un enfoque sobre dinámicas grupales

Dale una máscara a un hombre 

y te dirá la verdad”. 

Oscar Wilde

El títere, en su origen, primero fue máscara.

Las máscaras y los títeres cuentan, desde el principio de la historia,
de lo que subyace en la conciencia colectiva e individual. 

Y traen consigo la preciosa oportunidad de conocernos y transformarnos.

MARIANA ELIZALDE

Tai chi & Marionetas • Dinámicas Grupales

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(En este orden)

1. Pre-embarque o “no se engañe, ud esta aquí”


Entro al espacio. 

Hay un grupo de unas veinte personas, algunas se conocen entre sí. 

Otras no.

Este taller sólo durará medio día.

Hablo un poco. Poco. 

Haremos un viaje juntos; tenemos sólo unas horas y muchas experiencias por vivir, así que

“No nos soltemos la mano, no nos perdamos de vista y vamonos!.”

Comenzamos con un poco de Tai Chi. Hace bien.

Y de paso nos vamos conociendo:

la forma de moverse, las expresiones y las miradas hacen muy visible el material que traemos de casa.

Cómo percibimos el cuerpo y la disponibilidad de ir más allá de las tendencias.

Hay un especial cuidado en que los ejercicios sean lentos y suaves, de bajo impacto, que no cansen, que ayuden y cumplan la función de aceitar, de conectar, de enraizar.  

Por ahora cada uno viaja por su planeta:

Una joven muy delgada, se mueve inquieta y no puede soltar la tensión en el pecho.

Otra cierra los ojos y “piensa mucho”. Su  cuerpo está como un bloque.

Otro es como un niño, con muy buen timing y equilibrio entre la indicación y la auto percepción. Va ganando terreno en cada movimiento.

Alguien decide no hacer casi nada y mira escéptico, el trabajo del resto.

Alguien hace como que se relaja con actitud Zen, pero en realidad controla.

Y hay quienes suspiran aliviados mientras sueltan, por fin, toda la presión de la espalda. 


“Ahhhhhhhhh….” (se escucha).

Hacemos una secuencia de Tai Chi Chuan juntos.

Nos vamos sintonizando.

Al terminar ya somos otro grupo. 

Saben que habrá algo con títeres, pero no ven muñecos.

2. Despegue o “en busca de la conexión perdida” 

Ahora jugamos un poco.
Ejercicios que en un par de minutos toman toda la atención.

No importa el país ni las edades.

Nunca fallan.

Se escuchan las risas y el grupo se distiende mientras se enfoca. 

Hemos avanzado.

Todos percibimos esto.

Con algunos elementos sencillos como gomas elásticas o palitos de madera, hacemos prácticas que nos acercan a los principios y cualidades necesarias para el trabajo con las marionetas.
Escucha activa, mirada periférica, compromiso.

Los cuerpos se mueven y organizan de manera suave pero efectiva, cada vez hay menos dudas y mas conexión.
Frente a un atasco, se resuelve sin perder tiempo en culpas ni disculpas. 

La noción de “tensión justa” no sólo se comprende, sino que todos la buscan con dedicación.

Pronto se ve claramente que esto que parece tan sencillo,

trae algo muy profundo.

Hay dúos, después tríos. 

Luego todos al mismo tiempo, ya hay solo un gran cuerpo.

Un mismo tejido, una red.

Y es muy evidente como cada parte afecta al todo. 

Ya está flotando en el aire que la mejor manera de “resolver” un enredo no necesariamente es la que parece más obvia, ni rápida ni precisa.

Que se puede escuchar y comunicar en muchos niveles.

Que a veces tardamos más, damos alguna vuelta,

pero llegamos juntos y es mejor.

Que si no hay “tensión justa” no hay comunicación. 

Que tocar o hablar no es lo mismo que conectar. 

Nació el espíritu de grupo.

Es hora de hacer nacer los títeres.

3. En viaje o “el nacimiento de los títeres” 

Desplegamos el papel Kraft.

Es un papel de envolver paquetes, muy común y ordinario 

y sin embargo el más perfecto para esta tarea. 

Hacer los títeres con este papel nos da además la certeza de cuanta potencia y poética habita en lo simple.  

Tocan el material con delicadeza, siguiendo las indicaciones y de pronto  sus rostros cambian. 

Lo ven. Ahí esta. 

Lo han hecho con sus manos, no importaba si eran hábiles o torpes. 

Lo han creado y es genial.

Y, mientras le articulan las rodillas y marcan los pies, tienen sentimientos hacia ese títere. 

Que hace un momento no era nada y ahora es todo.

Hay un bloque como de recreo. Sin pautas y sin indicaciones. 

Y ahora juegan de verdad. Ya son niños otra vez. 

Hacen con los títeres lo que quieren, lo que pueden.

Les hablan, los mueven, algunos los miran como espectadores, algunos ya se ubican como titiriteros, y otros juegan a hacer de padres de la criatura.

Cada títere es animado por dos o tres personas. 

Cambian de compañeros. 

Esto es fundamental.

Pasan otras cosas. Y así seguimos un rato largo.

Pausa.

Circulo.

Vemos algunos principios importantes para la interpretación con marionetas.

“Hacer tierra”. “Pre-impulso”. “Foco”. “Respiración”.

Pautamos roles. 

Tres puestos.

Quién está con la cabeza es quien guía todo el cuerpo, toma las decisiones principales, y además manipula también la mano protagonista.

Otro se ocupa de la columna y la otra mano.

Otro abajo, los piés.

Vuelta a jugar pero ahora dentro de una estructura, con reglas.

Aparecen movimientos mucho más conectados.

Los títeres cobran cada vez más vida.


Rotamos roles, y se nota lo importante de cada puesto.

Si nos esperamos, nos escuchamos y nos comunicamos con claridad: vamos juntos y podemos hacer cosas fantásticas.

4. Destino o “Como llegar a tiempo y sin perder la sonrisa.” 

Ahora tenemos un objetivo.

Vamos a preparar una impro.

No una gran historia, algo simple. 

Una pequeña secuencia.

La vamos a ensayar. Y la vamos a mostrar.

De esta forma bajamos a tierra todas las posibilidades que estuvieron flotando por el ambiente. 

Y esto es de los más importante que sucederá hoy.

Se arman los grupos y tienen en un tiempo acotado; habrá que ponerse de acuerdo. 

Qué rol ocupará cada uno. 

Cómo sera la secuencia. 

Habrá propuestas, desacuerdos y consensos.

Y sobre todo, ensayo, para decidir en la acción y no en la mente.

5. Aterrizaje o “atravezados por la metáfora. Ya no somos los mismos”

Vemos las escenas.

Pasa de todo, pero especialmente hay mucha sorpresa por lo que han creado.

En tan poco tiempo y sin mucha preparación, el resultado fue poético, profundo y en equipo.

Hacemos un circulo.

Ahora sí hablamos más.

Hay mucho que compartir. 

Repasamos los diferentes estadíos del taller.

Lo que nos pasó, al principio, durante y ahora.

Cuánto de esto se aplica a nuestras actividades.

Con que claridad experimentamos diferentes niveles de comunicación, de escucha, de percepción.

Que cualidades surgieron que aceitan todo el engranaje.

Cuánto más fácil es si la pasamos bien.

Hacemos un cierre.

Habrá más cosas que surgirán en los días siguientes.

Habrá semillas que encontraron tierra fértil.

Hubo aventura, confianza, dificultad y mucha maravilla.

Hicimos un viaje juntos, que no olvidaremos facilmente.

Soy la última en irme. 

Apago la luz.

ALGUNOS TESTIMONIOS:

“Una increíble experiencia creativa y transformadora. Era la esfera central de estar juntos. La capacidad de ceñirse a los aspectos sencillos de la conducción de la marioneta nos hizo soñar”.

“Sorprendente. Conmovedor y movilizador”.

“Me llevo: comprensión de mi persona. Cooperación. Relaciones interpersonales. Simplicidad. Has estado muy abierta a nuestras ideas. Fue realmente de una gran apertura mental para mi”.

“Un curso inspirador y desafiante”.

Mariana Elizalde

Actriz, directora y titiritera de larga trayectoria.
Practica, enseña y estudia Tai Chi Chuan.

Desde el año 2018 imparte talleres y formaciones de exploración y desarrollo de Dinámicas Grupales, fusionando la práctica y filosofía de Tai Chi y la manipulación de marionetas de papel, inspirada en el teatro Bunraku japonés. 



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www.marianaelizalde.com

www.genteequilibrada.com

Créditos:
Video + Música © Mirko Mescia Teatrofonia

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